02 julio 2012

El Balance - O, como nos engañan.

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Siento que se hayan cumplido los peores presagios que llevo anunciando desde hace años en este blog. Lo peor es que solo estamos empezando.

No es finalmente el Banco Central Europeo, al menos no de momento, el que nos va a mantener en una situación de subordinación y miseria por generaciones, sino los prestamos, avalados por todos nosotros, que van a conceder nuestros acreedores, no para salvar nuestros bancos, sino para asegurarse de que recobran su dinero más los intereses correspondientes. Y ello, cueste lo que cueste, y nos cueste lo que nos cueste.

Las cifras que se manejan son mareantes y es lógico preguntarse como es posible que hayamos llegado a esta situación y sobre todo, dónde se ha ido el dinero.

Para ello es necesario hacer un pequeño ejercicio con uno de los instrumentos contables fundamentales. El balance.

Ruego ya por adelantado que me perdonen contables y economistas las imprecisiones terminológicas, no es el objetivo de esta entrada, de un aficionado, el explicar el balance, solo un modesto intento de hacer comprensibles a los simples mortales algunas claves de esta gigantesca estafa.

La hoja de balance representa la situación económica de una familia, una empresa o un banco en un instante determinado. Es una foto fija pero muy importante ya que refleja su estado de salud financiero.


El balance de una familia podría ser algo así:

Activo
Pasivo
Valor de mi casa
200.000 €
Hipoteca casa
130.000 €
Dinero  CC y Acciones
10.000 €
Crédito coche
20.000 €
Fondo de Pensiones
70.000 €
Otras deudas
 10.000 €


Patrimonio
120.000 €

280.000 €

280.000 €


El número que hace la magia, para que los balances siempre estén cuadrados en este caso es el patrimonio, que aunque esté en el Pasivo es una cosa buena, siempre que sea positivo, ya que es la diferencia entre el valor de mis propiedades- activo- y el valor de mis deudas, el pasivo.

La familia del ejemplo, en el momento de realizar el balance, sería una familia solvente, pero, como se trata de una foto fija, todo puede cambiar si el valor de su casa, el principal activo, se reduce sustancialmente o bien tiene que incurrir en deudas muy cuantiosas. En este caso el patrimonio podría llegar a ser negativo y la familia sería insolvente.

Pero nada obliga a una familia a declarar su estado de insolvencia, mientras dispongan de ingresos-flujo de caja- para atender sus necesidades y los intereses de los créditos. Seria insolvente pero no tendría problemas de liquidez. Este es hoy el caso de muchas familias al depreciarse el valor de la casa en donde viven.

La cosa se pone peor cuando cesan los ingresos y además agotamos los elementos del activo disponibles, o sea líquidos: dinero y acciones. Al no tener liquidez tendría que acudir al banco con su activo principal, para descubrir entonces su insolvencia ya que su casa no vale lo que pensaba, y además es difícil de vender.

Veamos ahora el mismo balance en un banco, con las mismas cifras ahora en millones de euros ya que lo importante son los conceptos que hemos tratado de equiparar.

Activo
Pasivo
Prestamos con garantía hipotecaria
200.000 M€
Bonos y obligaciones
130.000 M€
Fondos propios
10.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
120.000 M€

280.000 M€

280.000 M€



El banco , según su hoja de balance, también es solvente ya que tiene un patrimonio de 120.000 millones de euros. Y mientras los ingresos procedentes de sus bonos del Tesoro, préstamos, comisiones y un largo etc. sean suficientes para atender las obligaciones: intereses, cupones, retiradas de depósitos de su pasivo: 160.000 millones, el banco tendrá liquidez.

Hay tres puntos a destacar: El primero que el patrimonio del banco se basa en parte en haber prestado más dinero 200.000 millones que el recibido de los depositantes: 160.000 millones. Esto se llama apalancamiento y en este caso es bastante discreto y puede cubrirse con fondos propios, pero es un riesgo inherente al negocio bancario. El segundo es que el grueso del activo, son créditos con garantía hipotecaria, es decir su valor real está ligado al de los bienes, tomados como garantía, y el tercero, y más importante, un banco ,de modo diferente a la familia del ejemplo, no puede ser legalmente insolvente, y continuar operando. Debe declarar su quiebra para que los acreedores, depositantes fundamentalmente, recuperen lo que puedan. Es decir si los activos hipotecarios del ejemplo, deprecian su valor a 70.000 millones, el banco tiene un descubierto de 10.000 millones y tiene que declararse en quiebra.

El valor de los activos hipotecarios, lo asignan consultorías, agencias de tasación e, incluso informes del propio banco. Es decir se trata de estimaciones, en general interesadas y muchas de ellas totalmente opacas, ya que el banco es el único que sabe la situación real de un bien o basadas en operaciones de refinanciación: Se presta a la familia del ejemplo anterior para que llegue a fin de mes, pague la hipoteca y así el banco no tiene que registrar el valor, ahora reducido del piso, en su balance. No es necesario destacar, después de los últimos acontecimientos, la nula credibilidad de las auditorias, cuya fuente principal de ingresos son múltiples trabajos de asesorías variadas prestados a los mismos bancos que auditan.
Así pues el activo de un banco es últimamente un asunto de confianza. Cuando los acreedores sospechan que los activos están inflados dejan de hacer negocios con el banco que se queda sin liquidez y no puede apenas prestar dinero: Es un banco, legalmente solvente, pero que no puede operar: Un banco zombie. Esta es la situación de muchos bancos españoles hoy.

Y ahora empiezan los trucos: Cuando un banco ve que sus activos se deprecian, siempre lo oculta, mediante argucias contables (legales, por supuesto) y presenta un balance saneado, lleno de notas al pie en lenguaje totalmente críptico . En estas condiciones, con un patrimonio de 120.000 millones, puede emitir acciones, ofrece la propiedad de una parte del banco, por 40.000 millones y mucha gente, propaganda y desinformación por medio, estará interesada en comprar por este dinero, la propiedad de un banco que vale mucho más. Con este truco, y compras iniciales de bancos colocadores como Goldman, UBS, Paribas, etc., para hacer subir el precio de las acciones, el banco supongamos que obtiene 50.000 millones que coloca en su activo, como fondos propios, con lo cual el nuevo balance parece todavía más saneado. Por supuesto esto da lugar a jugosas compensaciones a los directivos involucrados por su brillante gestión.

El nuevo balance saneado seria:

Activo
Pasivo
Prestamos con garantía hipotecaria
200.000 M€
Bonos y obligaciones
130.000 M€
Fondos propios
60.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
170.000 M€

330.000 M€

330.000 M€


Es decir el banco, por arte de convencer a lo accionistas de sus activos son sólidos, ha conseguido captar dinero de los ahorradores y puede ahora asumir una mayor depreciación de sus activos hipotecarios. ¿Qué como afecta esto a los accionistas? Cuando el banco en el siguiente balance reduce el valor de sus activos hipotecarios, digamos a 140.000 millones, las acciones bajan y los accionistas se quedan sin una parte de su dinero… todo legal. Esto se llama recapitalización o saneamiento del balance.

El nuevo balance del banco después del saneamiento y múltiples promesas de que ahora todo esta bien será:

Activo
Pasivo
Prestamos con garantía hipotecaria
140.000 M€
Bonos y obligaciones
130.000 M€
Fondos propios
60.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
110.000 M€

270.000 M€

270.000 M€


Claro que esta maniobra (caso Bankia) ha despertado todo tipo de sospechas y los tenedores de Bonos y obligaciones, fondos de pensiones alemanes por ejemplo, se alarman, retiran lo que pueden, y piden que se garantice su dinero. Y aquí viene el problema, cuando los acreedores miran los activos. Resulta que los activos en realidad, ahora, solo valen 20.000 millones: Hay muchos pisos a la venta, el suelo vale 0 euros…. Resulta que el patrimonio sería negativo. Esto es lo que llaman agujero...
  
Activo
Pasivo
Prestamos con garantía hipotecaria
20.000 M€
Bonos y obligaciones
130.000 M€
Fondos propios
60.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
-10.000 M€

150.000 M€

150.000 M€


Como no es legalmente sostenible, se pueden aplicar dos soluciones:

a) Decirle a los tenedores de bonos y obligaciones que el negocio les ha salido mal y que tienen que asumir 10.000 millones de pérdidas que se convierten ¡Vivan los trucos! en acciones del banco por el mismo importe y ¡voila! el balance menor (se llama reestructuración y es el método normal cuando una empresa tiene dificultades: Los inversores pierden dinero) ya es viable de nuevo:


Prestamos con garantía hipotecaria
20.000 M€
Bonos y obligaciones
120.000 M€
Fondos propios
60.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
 0€

150.000 M€

150.000 M€

Claro que los fondos de inversión alemanes no están dispuestos (por las buenas) a que los hagan dueños de una ruina, así que dicen que ni hablar, que busquemos el dinero para cubrir el déficit del patrimonio. Tampoco quieren que el banco quiebre ya que se tendrían que poner a la cola de acreedores. Esto nos lleva a la solución rescate, cuanto antes mejor, para asegurar que recuperan su dinero. Aqui coro de cantores de la UE. O sea:
b) Pedimos 10.000 millones a los fondos europeos para inyectarlos como capital en el balance de nuestro banco el cual a cambio generosamente se deja nacionalizar y le entrega al Estado la mayoría de las acciones. Ahora somos todos los propietarios de una ruina, pero el balance está de nuevo saneado:


Prestamos con garantía hipotecaria
20.000 M€
Bonos y obligaciones
130.000 M€
Fondos propios
70.000 M€
Depósitos en CC
20.000 M€
Bonos del Tesoro
70.000 M€
Otros depósitos
 10.000 M€


Patrimonio
 0€

160.000 M€

160.000 M€


De esta forma garantizamos los bonos alemanes, pagamos intereses, en lugar de recibirlos por el activo del banco, dejamos que controlen la gestión de nuestra economía y muchas más cosas…. Un gran negocio para los fondos de pensiones, la mafia que controla el negocio bancario y sus agentes en el gobierno y el parlamento.

¿Por qué no adoptamos la solución a)? Simplemente porque estamos en el Euro y si desafiamos a Alemania, lo hacemos con el que tiene la llave de la caja.. Esto es el BCE.

Para los que piensan que con las últimas noticias de Bruselas la cosa se ha encarrilado, siento decepcionarles. Todo irá a peor, ya que los bancos no reciben el dinero para que vuelvan a su negocio de prestar dinero, sino para garantizar las inversiones de los bonistas. Por lo tanto no habrá crédito. Pero además, para asegurar que en caso de que los bancos vuelvan a las andadas tendremos dinero para salvar sus bonos, nos van a imponer condiciones draconianas, y en el camino desmantelar nuestras empresas más solventes comparando a precio de saldo en bolsa… El final inexorable, dentro de la UE, es que muchos tomen nota de los números de teléfono de la foto para trabajar como “invitados” en Berlín. El trabajo nos hará libres.

28 abril 2012

A vueltas con el Dinero: Salir del Euro

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¿Qué es el dinero? Aunque lo usamos constantemente y es una parte esencial de nuestra vidas, la mayor parte de las cosas que sabemos del dinero tienen que ver con lo que hace, o como funciona, pero no con lo que realmente es.
El dinero es una creación cultural de la misma categoría, que el idioma o la religión, cuyo objetivo es facilitar el intercambio de bienes y servicios, y por tanto el progreso de las sociedades, superando las limitaciones del trueque.
En un mundo sin dinero, el productor de patatas que necesitara herramientas debería encontrar un herrero, pero no a cualquier herrero, sino a uno que esté interesado en tener patatas y así para cualquier utensilio o producto que necesitara. Para resolver las obvias limitaciones de este proceso, el paso siguiente fue utilizar objetos o materiales fáciles de transportar y acumular, escasos, duraderos y fáciles de identificar por su rareza que fueran comúnmente aceptados como símbolo de valor en muchas sociedades: oro y plata, pero también piedras preciosas, conchas….
El objetivo es facilitar el intercambio de productos y habilidades no solo a nivel local –tribal- sino con otras civilizaciones y culturas. Para ello es necesario algo que simbolice de la forma lo mas universal posible un valor.
Y eso es el dinero: un símbolo de valor, un sistema de información que describe los derechos del que lo posee a una cierta cantidad de bienes o servicios de otros, o recíprocamente, como la obligación de los otros a entregar bienes y servicios a los poseedores del dinero.
El dinero es consustancial a cualquier sociedad-civilización desarrollada. La prestación de los servicios extraordinariamente especializados y sofisticados en los que se basan nuestras sociedades serían imposibles en una sociedad basada en el trueque.
Este papel fundamental del dinero ha hecho que el control y la propiedad de los objetos o materiales que lo simbolizan, sea un elemento clave de poder y dominio. La prosperidad del Imperio Español se basó en el acceso barato a una fuente abundante de oro y plata, que eran símbolos de valor aceptados en Europa. Los rendimientos económicos eran enormes. Con mano de obra esclava podía obtener oro o plata que luego se intercambiaba por toda clase de bienes y servicios (los de armas entre otros) de alto valor.
La escasez de oro y plata limitaba el desarrollo de la industrialización, que precisaba de grandes cantidades de dinero para obtener los bienes y servicios necesarios, por ejemplo, para la construcción de ferrocarriles o fábricas en unos pocos años. Pero además, el dinero pagado por los bienes y servicios solo se recuperaría a medio o largo plazo. Era necesario crear dinero cuya equivalencia en bienes o servicios todavía no existía, sino que se obtendría de la producción de las fábricas y el servicio de ferrocarril en el futuro.
Son estas necesidades: abundancia y creación por adelantado las que originan lo que hoy conocemos como dinero: los billetes de banco.
Si bien en su creación, los billetes de banco tenían un equivalente en plata u oro, que el portador podía reclamar, esto no quería decir que los bancos tuvieran permanentemente en sus cofres el contravalor en oro o plata de los billetes emitidos. Todo lo contrario, el billete de banco suponía que los bancos podían crear dinero: billetes, sin necesidad de que existiera su contravalor en oro o plata. El proceso funcionaba siempre que los receptores del dinero lo devolvieran. De lo contrario, cuando los ferrocarriles o fábricas fracasaban, los bancos cancelaban la conversión en oro o plata por un tiempo o la hacían con un descuento. El siglo XIX y la primera mitad del XX, asistieron a numerosas crisis de convertibilidad, que, entre otros, hicieron inmensamente ricos a los Rothschild que controlaban la producción de oro y plata. Los tiburones financieros de la época.
Desde que en 1971 se canceló la conversión del dólar en oro, los billetes de banco no tienen contravalor alguno, su valor se fija por referencia de unos billetes contra otros y de todos contra el billete más comúnmente aceptado: el dólar USA. En el sistema monetario moderno, los bancos emisores pueden crear tanto dinero como deseen, cuyo valor en bienes y servicios, y por tanto su equivalencia con otros billetes, dependerá de su aceptación y de la capacidad del país donde se emite el dinero para crear o producir bienes y servicios.
¿Quién crea hoy el dinero? El dinero hoy se crea en dos niveles: los bancos comerciales y los bancos emisores en los países que tienen moneda propia: El Banco Central Europeo para el euro, la Reserva Federal en EE.UU., el Banco de Inglaterra, de Japón, etc.
Los bancos comerciales crean dinero cada vez que conceden un crédito a un cliente. En ese momento anotan la cantidad prestada en la cuenta del cliente y una cantidad igual en el activo del banco. El cliente le debe al banco el dinero que este acaba de crear. Esto es todo, no es necesario que exista una cantidad de dinero equivalente en el pasivo del banco como consecuencia de que otros clientes hayan depositado dinero en el banco. La creación de dinero es simplemente deuda, deuda equivalente a la prestación de unos bienes y servicios. Cuando el acreedor devuelve el dinero al banco, este pone la cuenta del cliente y la de su activo a cero y el dinero desaparece. Por lo tanto, la existencia de dinero supone siempre que existe una obligación pendiente de prestar bienes y servicios. Cuanto mayor es la cantidad de dinero en circulación tanto mayor es esta obligación.
En realidad los bancos comerciales no pueden prestar todo el dinero que deseen, sino que están obligados a tener una fracción del dinero prestado en fondos propios, por ejemplo, procedentes del dinero entregado en depósito por otros clientes. Así, que tiene que existir alguien que cree el dinero originalmente. Estos son los bancos emisores, que crean el dinero de la nada simplemente con una anotación en las cuentas que los bancos comerciales tienen en el banco emisor y otra en su activo. Es decir el dinero se crea como deuda de los bancos comerciales con el banco emisor, que se conoce también como prestamista de último recurso.
Pero además todos los bancos, incluido el banco emisor, prestan el dinero con interés, es decir que no solo es preciso devolver lo prestado sino algo más. Por lo tanto cada vez que se crea dinero se crea una obligación adicional, la correspondiente al interés, de producción de bienes y servicios, para la cual no existe correspondencia en dinero. Es decir siempre hay una obligación de producción de bienes y servicios mayor que la cantidad de dinero en circulación. Siempre existen deudores que no podrían atender sus obligaciones y están obligados a aceptar las condiciones que le ofrezcan los acreedores: son los perdedores. La existencia de perdedores es un elemento intrínseco del sistema monetario actual. La masa de perdedores depende de los tipos de interés: a mayores tipos de interés, mayor diferencia entre obligaciones y dinero y por lo tanto más perdedores. Y el tipo de interés lo fijan los que crean el dinero.
El dinero es un elemento clave para el desarrollo de las sociedades ya que el volumen de bienes y servicios que se pueden intercambiar, y por tanto producir o prestar, es decir la actividad de una sociedad, dependen de la cantidad de dinero en circulación.
La creación de dinero no es neutra para una sociedad, ya que la obliga, en ocasiones durante lustros, a la prestación de bienes y servicios, es decir a trabajar para hacer frente a la deuda más los intereses que corresponden al dinero creado. Si una sociedad no controla la creación del dinero que utiliza, esta sometida los intereses de los que lo hacen. Un ejemplo clásico son los países de África obligados a endeudarse en dólares o en euros para pagar los productos que necesitan para funcionar, sin que tengan el menor control sobre la equivalencia de sus bienes y servicios y el dinero que tienen que devolver.
Nuestra situación dentro de Europa no es muy diferente. Hemos contraído una deuda enorme en una moneda que no controlamos y además, después de 20 años de destrozo de nuestro sistema productivo y educativo, con una política de inmigración suicida, tenemos millones de personas sin formación a las que hay que mantener y muy pocas empresas capaces de producir bienes y servicios con los cuales devolver lo que nos han prestado en euros. Estas son las razones por las que no nos prestan o lo hacen con usura.
La recuperación del control de nuestra moneda  es condición indispensable para salir de esta situación.
¡Salgamos del Euro, antes de que todo el país y no solo los bonos sean basura!

05 abril 2012

PP el Gobierno de Vichy




La observación de Friedrich Schlegel, fundador del Romanticismo, según la cual toda gran verdad es “absolutamente trivial” y, que para que no caiga en el olvido, hay que expresarla cada vez de una manera nueva y a ser posible paradójica, aplica, con la paradoja extrema de renunciar a aquello que estamos diseñados para conservar a cualquier precio, al suicidio del farmacéutico jubilado frente al Parlamento de Atenas. La gran terrible verdad es, que Grecia, y también nosotros, estamos siendo sometidos a un expolio comparable al de un ejército de ocupación. Y al igual que en los países ocupados, la miseria material no es la peor de las desdichas, sino la degradación moral que la acompaña, que postra al país ocupado, anula su capacidad de reacción y lo hace súbdito por generaciones.

En la entrada "La suerte está echada"   ya era previsible lo que está ocurriendo con nuestra prima de riesgo y las interferencias, no por esperadas, menos intolerables del BCE: Un sanedrín de individuos, no elegidos democráticamente que, sin dar cuentas a los ciudadanos, controlan un elemento clave de la sociedad: el flujo de dinero.

Es cierto, que sea cual sea el camino que tomemos, no va ser posible evitar las privaciones materiales, consecuencia de nuestra dejadez al permitir que, durante 3 décadas, una pandilla de incompetentes y sus asesores técnicos sin escrúpulos, hayan llevado al país al abismo en el que estamos. Pero si podemos evitar la disolución de nuestra sociedad, la eliminación de vínculos básicos de solidaridad, mantener el orgullo de ser nosotros mismos. Para el viajero que soy, hay cada vez más síntomas del retorno de aquella vergüenza de los años 70 a enseñar el pasaporte, de esconder lo que somos y de denigrar con escarnio a su propio país como peaje para ser aceptados.

No se trata de una proclama romántica, sin autoestima no hay sociedad capaz de recuperarse, ni de conservar a los mejores de entre los suyos. Esto lo saben bien sus enemigos.

Tampoco es inevitable, que no podamos dirigir el reparto de nuestros, escasos, recursos en la dirección que consideremos más conveniente para conservar la cohesión social, para recuperarnos. Pero todo esto pasa por una decisión fundamental: Abandonar el Euro. Convencernos que dentro del Euro no hay salvación. Los que ahora se oponen a la política del PP lo saben, y si no proponen esta opción, caerán continuamente en contradicciones, se tendrán que conformar con generalidades, que acarrearan su descrédito y facilitarán la tarea de nuestro gobierno de Vichy particular.

No es imposible salir del Euro, cuanto antes lo hagamos mejores condiciones podemos obtener. Es necesario iniciar, cuanto antes, un movimiento de opinión, de desobediencia civil, que nos se detenga hasta que se modifique la Constitución y se convoque un referéndum que termine con nuestra salida del Euro.

Tenemos que abandonar de una vez la elitista idea de Ortega de que “España es problema y Europa la solución”. La solución está en nosotros mismos, aunque sea dura para la casta de los Ortega.

17 marzo 2012

Energía en España.La historia y los datos de un desastre

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La electricidad, su precio, está de moda. Derrochamos energía. De todos los países desarrollados somos el más ineficiente: Gastamos más energía por unidad de producción que ningún otro.

Para compensar esta desventaja, nadie pensó en mejorar nuestros procesos productivos o en programas serios de ahorro energético, e hicimos lo de siempre, esconder el problema debajo de la alfombra. En este caso con una artimaña inventada por Aznar: el llamado déficit tarifario. Se mantenía bajo el precio de la electricidad, pero se le pagaba a las eléctricas su coste real, y la diferencia se apuntaba en una cuenta de las empresas eléctricas que la reflejaban en sus balances como ingresos futuros. Los consumidores, sin que nadie nos preguntara, pagábamos barato hoy pero nos endeudábamos para las próximas décadas.

Con crédito barato las empresas eléctricas conseguían el dinero en el mercado de capitales, con el déficit de tarifa reconocido por el Estado como garantía, y lo repartían en forma de jugosos dividendos. Nadie se quejaba del déficit tarifario ni pedía subir la luz, muy al contrario, contra toda lógica, se sacaba pecho rebajándola, y se presentaba como un éxito del mercado. Lo cierto es que solo cambiamos de acreedores, que ya no eran las empresas eléctricas sino los “mercados”. Nuestro desarrollo se basó, entre otras cosas, en energía barata a crédito.

Y entonces descubrimos nuestra pasión por las energías renovables. Nosotros más verdes que nadie. En realidad la pasión escondía un gran negocio con múltiples beneficiarios: Ayuntamientos y Autonomías conseguían con las concesiones para instalar parques eólicos grandes cantidades de dinero y los particulares arrendaban tierras poco productivas, y toda clase de espacios para la instalación de placas fotovoltaicas. Los viajes al Caribe para todos y otras excentricidades se convirtieron en moneda común en muchos pequeños pueblos. El dinero verde (corrupción incluida) corría a raudales.

Los “mercados”, siempre atentos, vieron el negocio y financiaron la instalación de molinos y placas a cambio de los beneficios prometidos. En pocos años los nativos solo eran los gestores y los dueños eran bancos y fondos de inversión que prestaban el dinero para el “boom verde”. O sea que aquí también nuestros acreedores son ahora  los “mercados”.

Pero ¿De dónde vendría el dinero para el boom verde y como fue posible?. Aquí juega un papel importante el déficit tarifario que permitía mantener el precio de la electricidad bajo para los consumidores y al mismo tiempo retribuir generosamente a los productores de energías renovables. La retribución, lo que cobrarían durante 25 años las energías renovables por la energía producida, se fijaría en el BOE.

Miel sobre hojuelas para políticos sin escrúpulos: Presumir de ecologistas sin subir la luz. Demasiado bueno para no exprimirlo, así que forzaron unos planes de instalación y retribución de los renovables descabellados. Cada cacique local quería sus molinos y cada terrateniente sus placas. España, en 3 años, se cubrió de escándalos, molinos y placas solares. Nos convertimos en el segundo país europeo, después de Alemania, en energía eólica y fotovoltaica. Todo era poco en un país energéticamente ineficiente, y el boom inmobiliario realimentó el verde. Batíamos records de consumo eléctrico años tras año.

Y llegó la crisis, los inversores dejaron de prestar dinero, el déficit tarifario ya no les servía a las empresas para repartir dividendos, así que nerviosas empezaron a decir que nada de aplazar el pago: Quieren el dinero ya, acuciadas además por el descenso en el consumo de energía eléctrica, consecuencia de la crisis. Ahora, dicen, hay que subir el recibo de la luz urgentemente. Se acabó la fiesta y hay que pagar, pero nadie quiere perder su parte del pastel, así que empiezan los codazos que llenan hoy las portadas de los periódicos con estudios y análisis cocinados a medida de las partes. Así que quizás sea oportuno este modesto intento de presentar las cifras del desastre.

El coste anual de la energía eléctrica en España es de 24.409 M€ de los cuales 15.944 M€ los determina el BOE y el Mercado Eléctrico “libre” solamente 8.465 M€. Es decir el 65% del coste de la electricidad se fija en el BOE.

Por otro lado este 65% del coste fijado en el BOE solo produce el 45% de la energía, el 55% restante, solo supone el 35% de la factura.

Si tenemos en cuenta la energía producida con los 24.409 M€, el coste resultante para el consumidor es de 88 €/MWh, mientras que el precio medio en el Mercado Eléctrico es de 60 €/MWh. La diferencia se debe, como veremos a continuación, a las subvenciones a las energías renovables.

De acuerdo con datos de 2011, la energía fotovoltaica cobró 373 € por cada MWh y la eólica 86 €. Como resultado, de los 24.409 M€, la fotovoltaica, que solo produce el 3 % de la energía que consumimos, se lleva un 12%, de los costes: 2.700 M€ al año y la eólica con el 15% de la producción se lleva el el 15% de los costes: 3.650 M€ al año. Es decir con un 27% del coste total solo se produce el 18% de la energía.

Incluyendo el resto de energías denominadas renovables: quema de residuos, etc. el 40% del coste solo produce el 20 % de la energía.

Es decir somos verdes a plazo y a un precio muy alto y todo ello gracias al BOE que, sean cuales sean los precios en el Mercado Eléctrico, asegura el cobro de la diferencia entre el precio del Mercado y el precio garantizado para cada tipo de energía renovable.

Además, en estas condiciones, las energías renovables acuden al mercado y ofertan su energía a 0 €/MWh, distorsionando así a la baja el precio del Mercado Eléctrico. Un bajo coste de la energía en el Mercado, que es el que fija los precios para las transacciones internacionales, nos ha permitido exportar energía a Francia, Portugal y Marruecos, energía barata que subvencionamos entre todos.

La solución obvia a esta locura sería reducir drásticamente o, en un contexto de exceso de generación como el actual, incluso eliminar todas las subvenciones a las energías renovables y que cobren el precio resultante del Mercado en competencia con otras energías. Pero aquí nos encontramos con el obstáculo de que los dueños son inversores nacionales e internacionales, y las principales eléctricas. Ambos claman contra la inseguridad jurídica que supone el dar marcha atrás en algo publicado en el BOE y los primeros encabezados por EE.UU., al menor movimiento en esta dirección, amenazan con represalias con la prima de riesgo y los contratos de empresas españolas. Las segundas con el grifo del déficit de tarifa cerrado, ya han iniciado el ataque al gobierno en los tribunales y van ganando. Algo impensable hace poco, a pesar de que la desidia con la que se ha elaborado la legislación en materia energética, los tiene bien provistos de munición, que irán utilizando a medida que la necesiten.

El déficit tarifario está en los 20.000 M€ y aunque, una parte, se ha conseguido colocar en forma de bonos, pagando así a las eléctricas, la factura total aumenta a razón de unos 2.000 M€ al año debido a los mayores intereses y la puesta en servicio de instalaciones con subvenciones ya garantizadas.

No hay duda que las energías renovables son el futuro, pero al ritmo y a los precios que nos podamos permitir. Sin olvidar la eficiencia energética, nuestra gran asignatura pendiente, que desde luego no se va a resolver con industrias de enclave, como el famoso supercasino, que si llega a construirse en Madrid será un agujero energético de primera magnitud.

Es momento de decidir que futuro queremos dejar a nuestros nietos y bisnietos. Si la seguridad jurídica de las pensiones, la sanidad, la educación y la investigación no se respetan a lo mejor hay que olvidarse de la de inversores y empresas. La decisión no es sin dificultades ni riesgos, pero nos va demasiado en ello.

01 enero 2012

2012 Salud y República

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Suena Jeux d`enfants de Georges Bizet, agitado y optimista. Es lo adecuado para despedir un año horrible y enfrentar otro que no promete nada mejor. El día de San José se cumplirán 200 años de la promulgación de nuestra primera Constitución: La Pepa. Una constitución republicana de las más avanzadas de su tiempo. Así que también hay motivos para la esperanza. Y está el 15M que, aunque momentáneamente ha perdido presencia pública, sigue estando vivo en barrios y comunidades y sobre todo en la conciencia de mucha gente indignada ante las consecuencias de un sistema político secuestrado por el poder financiero.


Sin declararlo, las élites que ocupan el poder han tomado al pie de la letra el poema de Brecht y están en la tarea de disolver al pueblo y elegir otro.


Pero hoy es día de deseos, así que el mío para 2012 sería el de la solidaridad entre generaciones. Si hay algo que nos distingue como especie es la conciencia de trascendencia a través de las generaciones. Ni las catedrales góticas ni las imágenes del Universo que recibimos del Vogager I, ni casi ninguna de las creaciones de las que nos podamos sentir orgullosos, habrían sido posibles si sus diseñadores hubieran abandonado ante la certeza de que no verían el resultado ni participarían de los frutos de su obra. El éxito de los pueblos a lo largo de la historia está ligado a su capacidad para integrar en su cultura la solidaridad entre generaciones.


El Capitalismo tiene una visión ambivalente de la solidaridad intergeneracional. Por una parte incentiva el egoísmo personal para aislar y alienar a los individuos y facilitar su explotación, pero por otra necesita seguridad de que las deudas contraídas por una generación van a ser atendidas por las siguientes, y de ahí su “preferencia” por las democracias parlamentarias en lugar de las dictaduras, salvo que estas le garanticen la imprescindible estabilidad. A las primeras les retuerce el brazo cuando es necesario, véase Grecia e Italia y también España, y a las segundas las derriba, a golpe de primaveras reales o inventadas, cuando el tirano de turno se pasa de la raya.


En tiempos de crisis y en el país de “que arreé el que venga que yo ya he hecho bastante” el mantener la solidaridad con los que nos preceden y los que nos siguen será clave para salir adelante y mantener la cohesión social. Por eso es imprescindible oponerse a los sistemas de pensiones de capitalización en favor de los de reparto, y por eso, la solución no está en denigrar la Sanidad Pública, para instalar una Sanidad Privada que convierta la Salud en un negocio, donde los ancianos son despectivamente viejos y ni siquiera entran en la categoría de pacientes, siendo únicamente una molesta anomalía estadística por atreverse a no morir antes de la fecha prevista en el modelo de negocio.


En una sociedad solidaria los que elijan otro sistema de pensiones o de sanidad, deberían de pagar su decisión. Así es, en todos los países a los que admiramos para luego no copiarlos.


Gracias a un sistema donde el 28% de los votos dan patente de corso para manejar el país a su antojo, la derechona acaba de inaugurar la era Mariana, con el teatro habitual y la liturgia de recortes aplicados en lo que tienen cautivo, es decir las nóminas, y metiendo un tajo monumental a lo público, que eso es lo que significa tasa de reposición cero, pero olvidándose de SICAV y bonos.


En estas circunstancias, además de Salud y República, lo mejor que se puede desear es con Arthur Koestler, “que tengan razón por motivos equivocados”.

17 diciembre 2011

El no a AMAIUR: Una provocación

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El no permitir que AMAIUR tenga grupo parlamentario es simplemente una provocación de la ultraderecha del PP. El objetivo: provocar algún tipo de reacción violenta en Euskadi que justifique la ilegalización de BILDU y AMAIUR.
Si esta estrategia fracasa el plan B de la ultraderecha es que sean los tribunales los que traicionen a España dando la razón a AMAIUR. Con la mayoría absoluta se cobrarían la pieza de “reformar” la Justicia para evitar que esto pueda repetirse y dar un paso más en la regresión de la democracia.
En los próximos meses vamos a asistir a una escalada de provocaciones de todo tipo con AMAIUR. Va a ser la prueba del fuego de que efectivamente BILDU y AMAIUR controlan ETA. Si AMAIUR supera las provocaciones, en las próximas elecciones en Euskadi barrerán: PNV incluido, y la Paz de Evian será inevitable.
De momento en el puzle del PP parece que reina la caverna, Rajoy tiene solo una bala: mejorar la situación económica. Si falla, y la situación social empeora dramáticamente, lo que es bastante probable, haciendo imposible el gobierno, habrá llamada de Berlín, y lo devorarán.