11 julio 2005

A media asta

Ayer descubrí en Madrid las banderas a media asta: La masacre de Londres.
Hoy en las noticias de las 7, entre el pronostico del tiempo y las rebajas del Corte Ingles, muchos muertos en Irak, no se si seguirán las banderas a media asta, tampoco se si con la próxima masacre africana, seguiremos con las banderas a media asta. Seguro que no. Nosotros, civilizados hombres blancos, hemos conseguido la maravilla tecnológica de la divulgación global y minutada del horror, pero el dolor, es solo local. Ley: La semejanza humana disminuye con el cuadrado de la distancia y con el cubo del color de la piel, así que los iraquíes lejos y de color, son menos semejantes a nosotros que un oso Panda. Por eso mueren a miles y no ponemos la bandera media asta.

09 julio 2005

El inicio

En muchas ocasiones he sentido la necesidad de transmitir mis reflexiones. Sin embargo, demasiado limitadas para convertirlas en artículos periodísticos, todo lo más han llegado a ser una carta al Director, para descubrir con una cierta frustración, que lo que a mí me parecía una aguda reflexión, no merecía la menor atención. A lo mejor, no era tan aguda, o quizás era demasiado larga para una carta...
El caso es que estas bitácoras de formato corto y espontáneas pueden ser el medio para transmitir, por ejemplo, el sin sentido de una mañana heladora de Madrid, 7 horas Plaza de Castilla, dos grados bajo cero, muchedumbre, crisol de razas..., que se encamina a toda prisa, como hormigas desorientadas, a contribuir al PIB nacional. Eso sí, rodeados de anuncios de sensual ropa interior. ¡ Toda una invitación a volver a la cama !